Piragüismo en España: mejores ríos para practicar piragüismo

Practicar el piragüismo es una forma diferente, divertida y muy agradable de entrar en contacto directo con la naturaleza. Para los amantes del deporte de aventura aficionados a deportes acuáticos, es una manera distinta de explorar la flora y la fauna de la España más fluvial, con una serie de destinos maravillosos, aptos para todo el que quiera animarse.

Qué es el piragüismo

El piragüismo es una modalidad de deporte de aventura acuático, que se practica fundamentalmente en ríos, y sobre embarcaciones ligeras como canoas, canotajes, o kayaks. Para no llevar a confusión diremos que todas estas embarcaciones son piraguas, y que la diferencia entre piragüismo y kayak es la forma en que se practica, más que la propia embarcación.

En el caso de piragüismo, y por simplificar, la navegación se propulsa mediante una pala, y el palista va arrodillado en la embarcación y utiliza esta pala de una sola hoja, mientras en  el kayak, el palista va sentado, y rema con una pala de dos hojas, una en cada extremo de la pala.

Las embarcaciones más comunes, son el kayak y las canoas, aunque recordemos, todas son piraguas. En ambos casos, pueden tener capacidad para un tripúlate, 2 o hasta 4, pero nunca para tres o más de 4 tripulantes. Estas embarcaciones se conocen por su inicial y el número de tripulantes. Si nos decidimos a practicar este deporte oiremos muchas veces un C1, C4, K1 o K2, lo que se refiere al tipo de embarcación y al número de tripulantes.

Seis lugares increíbles donde hacer piragüismo en España

Nuestro país cuenta con cientos de ríos que lo recorren, muchos de ellos completamente navegables, que se han convertido en gran atractivo turístico para practicar deportes de aventura, por la belleza de los paisajes que atraviesan y un caudal muy apetecible para bañarnos o practicar kayak, espeleología y piragüismo, entre otros.

Desde Viajepor, nos ha sido realmente difícil elegir los 6 mejeros lugares para practicar piragüismo, ¡pero lo hemos conseguido! Aquí van:

Parque Natural del Alto Tajo, Guadalajara

Se trata de uno de los cañones más imponentes de nuestra geografía, con parajes que quitan la respiración y nos sorprenden en cada tramo: zonas vírgenes, mucha vegetación y aguas cristalinas. Además, podemos pasar por debajo de la abundante vegetación y disfrutar de pequeñas y refrescantes cascadas entre los árboles. No es necesario un nivel demasiado exigente para practicar en esta zona, y como en la anterior, tenemos paradas para tomar un tentempié en diversos tramos del trayecto.

Ribadesella,  Asturias

No podíamos dejar de hacer referencia al descenso del Sella, el más célebre de todo el país, del que habremos oído hablar en infinidad de ocasiones. En el mes de agosto tiene lugar esta cita anual para el descenso del Sella, que tiene dimensiones internacionales, y que cualquier aficionado puede emprender, navegando por el tramo que separa las localidades asturianas de Arriondas y la bellísima Ribadesella. A lo largo de esta refrescante y competitiva ruta de 20 km se puede disfrutar, si hacemos la jornada completa, de paradas en diversos lugares al aire libre para tomar algo, expresamente diseñados para cubrir esta ruta deportiva declarada de interés turístico.

Hoces de Duratón, Segovia

En el interior del Parque Natural de Hoces de Duratón existen diversas rutas fluviales para practicar el piragüismo, y aptas para todos los niveles, desde los más novatos hasta los piragüistas con experiencia. Muchos de los recorridos parten de la localidad de San Miguel de Bernuy, una buena excusa para  hacer alguna visita a sus ermitas. Después, a disfrutar de un trayecto en piragua por paisajes naturales, muy frecuentado por piragüistas porque cuenta con aguas tranquilas, y si tenemos suerte, podremos avistar algún buitre leonado volando, especie autóctona de esta zona.

Río Bidasoa, País Vasco y Navarra

En este gran río, de enorme longitud y generoso caudal, se pueden realizar varias rutas en piragua, desde el Pirineo navarro hasta la Bahía de Txingudi, entre Fuenterrabía e Irún. Es muy recomendable para todos los niveles y edades, y entraremos en contacto con una naturaleza verde y de postal, como todo paisaje típico del Norte.

Embalse de El Burguillo, Ávila

Al tratarse de un embalse, las aguas son muy tranquilas, y se puede disfrutar del piragüismo en familia con total seguridad. Situado en plena Reserva Natural del Valle de Iruelas, el paisaje es espectacular desde el pantano, con bosques frondosos formados fundamentalmente por pinos, muchos de ellos milenarios. Cerca del embalse está el Río Alberche, para los navegantes más atrevidos y expertos.

Eiras, Pontevedra

Se trata de una ruta de unos 7 kilómetros, que discurre por el río Miño y atraviesa paisajes muy sorprendentes, verdes, con abundante vegetación autóctona, y con islas salvajes. Es una ruta sencilla, apta para toda la familia, y una excusa perfecta para pasar unos días en este bellísimo lugar, poblado de atractivos alojamientos rurales. Además, si el tiempo acompaña y nos apetece, podemos visitar una de las playas más paradisíacas de la zona, la playa Das Eiras-O Rosal.

Historia del piragüismo

Aunque ya existía tradición en practicar piragüismo en determinados ríos españoles, de forma oficial esta técnica de navegación fue oficialmente reconocida en nuestro país en 1959, año en el que se constituyó la Real Federación española de Piragüismo (RFEP). Esta constitución tuvo lugar a finales de este mismo año, cuando una representación de 12 clubes deportivos compartió la necesidad de crear una federación para este deporte, que ya se practicaba en muchos lugares. De esta manera, surgía oficialmente el piragüismo, que se desafiliaba de la Federación Española de Remo, fundada en 1918. A partir de entonces, ambas disciplinas deportivas quedaban separadas.

Pero no sería justo decir que la historia no es anterior, y que la afición surge unas décadas antes, cuando allá por 1939, un deportista, Dionisio de la Huerta, realizó el descenso del Sella como mero entretenimiento, con una repercusión que nos e esperaba, y realmente es desde entonces cuando el piragüismo tomó forma como deporte de aventura y de competición.

Técnica Básica del Piragüismo

Existen diversas técnicas de piragüismo, en función de las modalidades de esta disciplina: en aguas tranquilas, en aguas bravas, de ascenso, de descenso, paralímpicas y olímpicas, entre otras. Para cada una se requieren unas técnicas que son básicas en piragüismo, y comunes para todas.

Lo más importante a la hora de navegar es el paleo, que debe ir en sintonía con los movimientos que se realizan, para avanzar en la navegación. Además, nuestra posición inicial, conocida como ataque aéreo, será la máxima torsión del cuerpo, antes de empezar a palear.

Para que el ataque aéreo sea eficiente, debemos mantener la torsión del tronco, los brazos extendidos,  y empezar a palear, sin chapotear. Después comenzaremos la tracción y el movimiento, comenzando la extracción, situando la pala en el tercio posterior de nuestro muslo a, aproximadamente 135º. Es la técnica más básica que nos permitirá mover la pala correctamente, y empezar a avanzar por el río. Es apta para cualquier navegante, incluso los no iniciados, y sólo es cuestión de ir cogiendo práctica poco a poco, hasta que dominemos el paleo.

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María y Sergio – ViajeX

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María Privado
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